miércoles, 4 de febrero de 2015

Te quiero...¿Pero para qué?

Dice José Antonio Marina que cuando alguien dice “te quiero” lo más sensato sería preguntar “¿Para qué?”. Y es que hay muchos motivos para querer a alguien y no todo el mundo quiere para lo mismo. Se puede querer a una pareja para conseguir la estabilidad que nunca se tuvo, para tener una vida con la apariencia que nos han dicho que tenemos que tener, para no estar solo, para tener a alguien con quien hablar o salir de viaje o para disfrutar del sexo. Cualquier opción es válida, uno puede querer o querer tener pareja para lo que quiera siempre y cuando eso que quiera no lleve al dolor, al engaño o a la infelicidad del otro. Ya se sabe que los derechos de uno acaban donde empiezan los del otro.

Lo importante es coincidir o mejor aún compenetrarse en esos deseos. Si dos personas se quieren para compartir y disfrutar juntos del  sexo, y nada más y eso es lo que tienen, estaremos ante una pareja que disfruta de la relación. Si uno de los miembros de la pareja desea poder, apariencia o estatus social y el otro se lo puede ofrecer mientras el obtiene la atención y el cariño que le brinda su pareja, estaremos ante una pareja que se compenetra en deseos, en lo que quieren.

Sin embargo muchas parejas no tienen claro lo que quieren el uno del otro y de lo que se pueden ofrecer mutuamente. Es muy habitual que uno de los miembros de la pareja quiera formar una familia, tener hijos y lo quiera desde el principio y sin embargo el otro miembro no quiera y lo tenga claro. Pero no lo hablan, uno lo da por hecho y el otro también, y los dos viven una relación que muy posiblemente tenga una fecha de caducidad salvo que uno de los dos cambie de deseo. Tampoco se trata de estar de acuerdo en todo lo que el otro quiere pero si de saberlo y saber a “lo que atenerse”.


¿Sabes lo que quiere tu pareja de ti? ¿Sabe tu pareja lo que tú quieres de él o de ella?


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