miércoles, 8 de octubre de 2014

El sincericidio (I)

El origen de la palabra homicidio es la palabra latina  homicidĭum, formada por homo (hombre, ser humano) y caedĕre (matar). A semejanza de esta palabra, tal y como describe la RAE, se han formado otras como suicidio (matar - a sí mismo). Con ello el sufijo cidio ha pasado a significar "acción de matar". Y ese es el origen del neologismo del que propongo hablar hoy: el sinceridio, o lo que es lo mismo, matar a través de la sinceridad.


Que nadie lo busque en el diccionario, el sincericidio es un término que se ha convertido en un idea exitosa en unos pocos círculos de la psicología, pero su uso es aún muy reducido. Sin embargo, creo que es un término con muchísima fuerza que además esconde una gran verdad. No sé quién acuñó el termino, casi no aparece en artículos científicos y no son muchos los documentos o publicaciones serias que lo utilizan. Las primeras referencias que encuentro son de Jorge Bucay o de mi querida profesora María Pérez junto a nuestro Juan José Borrás  y a Xud Zubieta.  Como soy muy atrevido voy a intentar realizar una definición que nos acerque al término:

Sincericidio:

  1. Confesión de unos hechos importantes basada en una sinceridad que produce un efecto negativo, de alejamiento y desconfianza en la pareja que puede llevar al final de una relación feliz y satisfactoria.
  2. Manifestar a otra persona lo que se cree de ella sin ningún tacto, de forma ofensiva e insultante, creyéndose en posesión de la verdad absoluta y pensando que la franqueza  completa es imprescindible y la sinceridad está por encima de todo.
Vamos con la primera de las acepciones.  La confianza es uno de los pilares de las relaciones de pareja. Necesitamos sentir que podemos fiarnos y confiar en la otra persona, que nos va a decir la verdad, que no va a ver secretos. Los secretos nos alejan de la persona que queremos, nos hacen  poner barreras entre nosotros. Pero… Qué hacer, por ejemplo, ante una infidelidad. La mayoría de las parejas acuerdan ser fieles, no tener relaciones  íntimas o sexuales con otras personas. Si el acuerdo es la fidelidad, romper ese acuerdo va en contra de la pareja, pero el ser humano se equivoca, comete errores.

¿Por qué ser sincero a costa de todo? ¿Para quitarnos el sentimiento de culpa y dejarle toda la responsabilidad a la persona que supuestamente queremos? Tendríamos que haberlo pensado antes, tendríamos que haber pensado antes de estar con otra persona, pero ese tendría se ha convertido en un verbo conjugado de forma imposible, ya no podemos volver atrás.  

Después de una infidelidad primero necesitamos ser sinceros con nosotros mismos y valorar si queremos seguir o no con nuestra relación. Y después tendremos que decidir si confesar nuestro pecado. La confesión es una opción pero no es la única opción, si queremos continuar con la relación necesitaremos evaluar que será mejor para la pareja, el secreto y la mentira o la verdad y quizás el final. ¿Podrá la pareja soportar la traición?  ¿O empezarán reproches, desconfianzas y peleas a invadirlo todo? ¿el amor lo podrá todo?

Y para la semana que viene la segunda acepción.
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