miércoles, 2 de julio de 2014

Cena de chicas, cena de chicos o cena sin parejas

¿Has asistido a alguna cena sólo para chicas? ¿O solo para chicos? ¿O un fin de semana, un viaje, un café o lo que sea? Parece que ese tipo de reuniones son un clásico y series como Sexo en Nueva York terminaron de fortalecer el estereotipo de un grupo de mujeres que se reúnen como forma de afianzar al grupo de género.

En las reuniones de amigas o amigos está vetada la entrada de alguien del sexo contrario. Esas reuniones tienen un especial sentido para personas con pareja, muchas veces es la excusa perfecta  para hacer algo sin el otro. Y eso me gusta, cuando vives una relación de pareja es fácil caer en que la mayoría del ocio sea compartido, especialmente el salir por ahí. Con el paso del tiempo los amigos de un miembro de la pareja son los amigos de los dos y puede pasar que son raras o inexistentes las ocasiones en las que nuestro ocio social, nuestras salidas con los amigos o amigas sean sin nuestra pareja. Y eso es un error, es importante mantener parcelas de nuestra vida independientes de nuestra pareja, nuestra vida no puede ser la vida con nuestra pareja. Eso potencia el riesgo de la dependencia emocional, relaciones de poder en la pareja y problemas de autoestima, poniendo la estima, el cariño y el valor que nos tenemos a nosotros mismos en la evaluación del otro. Una pareja feliz es más fácil si hay una pareja independiente.


Esta gente no ha oído hablar de nada de esto
Las personas necesitamos divertirnos, y es muy bueno hacerlo en situaciones diferentes, no siempre con las mismas personas, y a una pareja le beneficia que los dos miembros sepan y puedan divertirse sin el otro. Ahí radica uno de los grandes beneficios de este tipo de reuniones. Y dentro de ese ambiente festivo es donde surgen y se potencia la intimidad y la confianza. El chiste y la broma pueden dar lugar a otro tipo de momentos.  Y es ahí donde reside la otra gran fuerza de la cena sin parejas. Allí es más fácil hablar sinceramente, pudiendo compartir problemas, inquietudes y no solo alegrías. Si tengo dudas sobre un problema en mi pareja puede ser muy bueno hablarlo con alguien que no sea él o ella, y estas reuniones dan pie a ello. Toda convivencia presenta pequeños conflictos y puede ser muy bueno descansar de esos problemas contándoselo a otros. En definitiva, la cena sin pareja es una oportunidad para compartir risas, llantos, miedos o aventuras.

Pero claro el estereotipo de reunión de amigas tiene sus límites. Hay parejas homosexuales, heterosexuales… hay gente que tiene más amigos del mismo sexo que del suyo…. Y es que lo importante no es si son cenas de chicas o de chicos (que para gustos colores), lo importante es el el ocio más allá de la pareja y de círculos de amigos sin que mi pareja tenga que estar presente.
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