jueves, 13 de febrero de 2014

¿Tiene sentido celebrar el Día de San Valentín?

Imagen de Wilmar .t.l.r. (CC BY-SA 3.0) en Wikimedia Commons
Muchas personas piensan que el día de los enamorados es un día inventado por los grandes almacenes simplemente para vender más y para rellenar un espacio en el calendario del consumismo, ya que el mes de febrero estaba libre de grandes fiestas que facilitaran las compras compulsivas. Pero quiénes lo crean, llevan solamente una pequeña parte de razón. No he encontrado datos que confirmen que fue Galerías Preciados quien instauró el día de los enamorados a España (existe una leyenda urbana que cuenta que fue un sencillo pero inteligente dependiente de estos grandes almacenes, llamado Pepe, el que tuvo la idea), pero parece claro que la celebración de este día es una tradición muy reciente en España y que han sido los comerciantes con Galerías Preciados, el Corte Ingles y todas las floristerías del país a la cabeza los principales impulsores del 14 de febrero.


Sin embargo la elección de San Valentín como patrón de los enamorados tiene más sentido que la de otros santos (el pobre San Antón se convirtió en patrón de los animales porque la iconografía le representaba al lado de un cerdo como símbolo de las tentaciones de la carne). La leyenda cuenta que San Valentín era un sacerdote del siglo III que vivía en Roma. En aquel tiempo gobernaba el emperador Claudio II, quien decidió prohibir la celebración de matrimonios para los jóvenes, porque en su opinión los solteros sin familia eran mejores soldados al tener menos ataduras. El sacerdote consideró que el decreto era injusto y desafió al emperador, celebrando en secreto matrimonios para jóvenes enamorados. El emperador Claudio dio entonces orden de que encarcelasen a Valentín. Durante su presidio, el oficial Asterius quiso ridiculizar y poner a prueba a Valentín y le retó a que devolviese la vista a una hija suya, llamada Julia, que nació ciega. Valentín aceptó y en nombre del Señor, le devolvió la vista. Este hecho convulsionó a Asterius y su familia, quienes se convirtieron al cristianismo. Sin embargo Valentín siguió preso y el emperador finalmente ordenó que lo martirizaran y ejecutaran el 14 de Febrero del año 270.

Parece que la  costumbre de intercambiar regalos y cartas de amor el 14 de febrero nació en Gran Bretaña y en Francia durante la Edad Media, entre la caída del Imperio Romano y mediados del siglo XV. A principios del siglo XVIII se sumarían los norteamericanos a ésta costumbre y más tarde los avances de la imprenta y el bajón en los precios del servicio postal incentivaron el envío de saludos por San Valentín y el crecimiento exponencial de la celebración del día de los enamorados fue imparable.  Y luego llegaron los grandes almacenes, los corazones de cartulina roja inundando los escaparates de los comercios y Tony Leblanc y Concha Velasco y la tuna cantando “Hoy es el día de los enamorados”.


¿Pero tiene sentido que celebremos el día de los enamorados? ¿Tiene sentido que todas las parejas nos pongamos de acuerdo en festejar el mismo día nuestro amor? Lo cierto es que  los símbolos y los rituales tienen un papel muy importante en todas las sociedades humanas. El catedrático de filosofía Pedro Gómez García señala como los humanos de hace cien mil años ya realizaban ritos en momentos importantes de su vida, y como desde entonces, el ser humano es un animal ritual. Y lo seguirá siendo, por mucho que varíen sus ritos, igual que cambian las creencias, las lenguas o las formas del parentesco. Lo cierto es que los ritos y los símbolos nos acompañan y nos pueden ayudar a comprender nuestra historia, señalándonos momentos importantes y señalando las cosas y las personas importantes en nuestra vida. Diversas escuelas psicológicas señalan la importancia e incluso el valor terapéutico de los ritos como la terapia familiar sistémica o la terapia breve estratégica.  

Celebrar el día de los enamorados, como en otros sentidos el día del padre o de la madre, nos ayuda a recordar la importancia del significado de ese día, en este caso del amor y de nuestra relación de pareja. Señalar un día en el calendario nos advierte de lo importante que es dedicar tiempo (mucho más que un simple día) a nuestra relación y la celebración con algún tipo de ritual (una cena, un viaje, un paseo o ver una película romántica por ejemplo) o con algún pequeño regalo se convierte en el símbolo para decirle a la otra persona que le queremos y que estamos muy agradecidos de poder vivir un amor feliz.

Si el día de San Valentín se queda en símbolos vacíos con olor a rosas, en la preocupación de qué regalarle a mi pareja, o en una cena “porque toca hacer algo” estaremos matando el día de los enamorados y solo estaremos celebrando el día de Galerías Preciados. Sin embargo si lo aprovechamos como una oportunidad para volver a declarar nuestro amor a la persona con la que compartimos nuestra vida puede ser un bonito y romántico día. Aunque si alguien le tiene mucha alergia a este día, que celebre cuando quiera su día de los enamorados…
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