jueves, 27 de febrero de 2014

Amor encadenado, amor dependiente.

Cuenta el psicólogo Walter Riso que una mujer le decía “lo que más me gusta de él es que no pueda vivir sin mí, porque yo le doy sentido a su vida”. Y es que es muy habitual encontrarse con relaciones que se basan en la dependencia y en relaciones de poder. ¿Es un amor feliz un amor donde uno de los miembros cree que no podría ser feliz sin el otro?

Imagen de sake028 (CC BY-NC-SA 2.0) de Flickr

¿Que sin el otro no seríamos nada? Cuando eso ocurre, cuando sentimos y pensamos eso, hacemos lo que sea  para seguir juntos, para no perder a lo único que da sentido a nuestra vida. Si mi pareja me miente, haré lo que sea para perdonarle y confiar en  ella; si mi pareja no me hace caso, me culpabilizaré y me esforzaré por hacer muchas cosas juntos y así recupera su atención; si mi pareja me menosprecia, intentaré cambiar, mejorar para que ya no piense mal de mí; y si mi pareja me abandona  haré lo que sea para que vuelva conmigo, lo que sea. De esta forma el amor se suele convertir en sufrimiento por miedo a perder a la otra persona. Si una relación de pareja no ayuda a sentirnos mejor, a querernos más a nosotros mismos y nuestra autoestima reside en lo que la otra persona piense, sienta o haga, entonces tenemos un serio problema.

¿Y qué podemos hacer si creemos que sin el otro no somos nada? En primer lugar preguntarnos si somos felices, si nuestro amor nos da tranquilidad, confianza y bienestar. Si dudamos de nuestra felicidad o de nuestro futuro en pareja puede ser un buen momento para comenzar pequeños cambios. Sería bueno que lo habláramos con alguna persona de nuestra confianza, con un amigo o un familiar por ejemplo. No se trata de que la otra persona nos aconseje, solamente que nos escuche. Hablar con otra persona muchas veces nos permite escuchar nuestros pensamientos y ser más consciente de nuestras emociones.


Además es muy importante buscar actividades donde disfrutar de mi vida sin mi pareja. Un amor donde existe independencia, donde se sabe disfrutar de un tiempo sin el otro, es un amor que tiene más probabilidades de ser feliz. No es necesario comenzar con grandes cambios, pero sí que sean cambios que se mantengan en el tiempo. No hay que quitar ni un segundo al tiempo que estamos con nuestra pareja, pero sí buscar tiempo para nosotros sin nuestra pareja. 
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