martes, 14 de enero de 2014

Amor líquido, amores sin compromiso

Zygmunt Bauman es un sociólogo ganador ni más ni menos del Príncipe de Asturias. En su teoría del amor líquido sostiene que las relaciones interpersonales, incluidas las relaciones de pareja, son cada vez más inestables. Según Bauman buscamos relaciones fugaces y huimos de lo permanente, de lo que es para toda la vida. Si trasladamos estas ideas a la teoría triangular de Sternber podríamos decir que el componente de compromiso es el más difícil de alcanzar en nuestra sociedad. Y esto nos lleva a relaciones distantes y superficiales. En definitiva, huimos del compromiso, de las relaciones que duran.



En el prólogo de su libro “El amor líquido” nos habla de los habitantes de Leonia que buscan disfrutar de cosas nuevas y diferentes cada día. Estos habitantes creados por Italo Calvino “estrenan ropa nueva, extraen de su refrigerador último modelo latas sin abrir, escuchando los últimos singles que suenan desde una radio de última generación”. Pero cada mañana “los restos de la Leonia de ayer esperan el camión del basurero” La pregunta de Bauman es sino impedimos que nuestras relaciones se cristalicen y cuajen, se solidifiquen, si vivimos con unas relaciones de usar y tirar.

Según Bauman tendemos al individualismo donde las relaciones sólidas son un peligro que nos quita autonomía personal. Las personas se convierten en mercancías que solo son un útiles para nuestro consumo, para nuestro interés pasajero. Buscar el goce del momento nos lleva al descompromiso y a la ruptura. Y es que vivimos en un mundo según Bauman donde nos enseñan que el compromiso nos cierra otras posibilidades amorosas que podrían ser más satisfactorias y gratificantes.

Está claro que esta teoría presenta un enfoque negativo del mundo actual. Yo me niego a pensar que la mayoría de las relaciones de pareja son relaciones superficiales solamente marcadas por el interés del momento, conozco muchas personas enamoradas y comprometidas con su relación. Las relaciones tienen que estar basadas en el amor feliz, nos tienen que producir bienestar, pero no necesariamente las relaciones tienen que estar basadas en la alegría del momento y la satisfacción pasajera, en el amor líquido. ¿Será verdad lo que describe la teoría del amor líquido? ¿Vivimos relaciones de usar y tirar? ¿Cada vez soportamos menos el compromiso?




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