jueves, 19 de diciembre de 2013

La ciencia del espíritu navideño.


Yo quería escribir un artículo sobre la navidad, un artículo que hablara sobre la bondad humana pero aunque es un término que utiliza y del que habla Martin Seligman no conseguía encontrar una idea que me convenciera por más que buscaba y leía.

Entonces me dije: pues escribe sobre el espíritu navideño. De eso no tenía nada en mi biblioteca de psicología, así que busque en San Google. Encontré muchas cosas pero en su mayoría eran quejas sobre la pérdida del verdadero espíritu de estas fiestas y el consumismo o noticias como “El espíritu navideño ilumina las ciudades españolas”, donde se hablaba sobre todo de bombillas y luces. Así que vuelta al principio, ¿de qué iba a hablar en el artículo navideño? Y comencé a buscar en todos mis libros de psicología positiva.

Así que comencé a repasar todo lo que la psicología positiva nos cuenta: vitalidad, pasión por las cosas, amor, apego, capacidad de amar y ser amado, simpatía, generosidad, lealtad, interés por el mundo, mentalidad abierta, originalidad, integridad, honestidad, autenticidad, equidad, capacidad de perdonar, misericordia, humildad, apreciar la belleza,  capacidad de asombro, gratitud, esperanza, sentido del humor, espiritualidad, gratitud, optimismo, pensamiento en positivo, amabilidad, cuidar las relaciones sociales, saborear las alegrías de la vida, emociones positivas, apoyo social, motivación, compromiso, valores, alegría, bienestar, placer por las pequeñas cosas, autoestima, confianza, desinhibirse,  tiempo libre, disfruta de un poco de locura, pasar tiempo con la familia

El espíritu navideño es el resumen de todo lo que la psicología positiva nos intenta enseñar, en cierta manera la psicología positiva es la ciencia del espíritu navideño. En estas fiestas nos bombardean con lo positivo, con lo bonito que es ayudar a los demás, querer a nuestra familia y amigos y con la felicidad. Hay quien odia estas fiestas y hay quien las ama pero no se puede ir en contra de las emociones positivas y de la alegría. ¿Y si utilizamos estas fiestas para pensar que lugar queremos que ocupen en nuestra vida todas esas cosas positivas que antes he enumerado? ¿Y si utilizamos la navidad para decidir que queremos saborear las alegrías de la vida, cuidar de las relaciones con los nuestros o practicar el optimismo? ¿Y si aprovechamos el año nuevo para planificar como cuidar mejor de nuestras relaciones sociales y organizar nuestro tiempo libre para disfrutar de las pequeñas cosas? Cómo veíamos en uno de los primeros artículos del blog, gran parte de nuestra felicidad depende de nosotros. Así que lo mejor que podemos hacer estas fiestas es ser felices y utilizar este espíritu navideño como trampolín para ser un poco (o mucho) más felices.


 


¡Feliz Navidad!
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