martes, 26 de noviembre de 2013

La autodeterminación de no tener pareja y ser muy feliz

No recomiendo que lean este artículo las madres y abuelas de toda la vida que tienen mucho miedo a que sus hijas e hijos se queden solteros para toda la vida. Posiblemente no les convenza lo que digo en estas líneas y acabarán diciendo aquello de “sí, pero lo mejor es sentar la cabeza y echarse un novio (o novia)” y lo único que conseguirán es aumentar su miedo a la soltería. Y a los lectores de este blog les pido perdón por haber caído en este estereotipo de que son madres y abuelas las que dicen este tipo de cosas, cuando son muchos y muchas las que piensan que el hombre y la mujer deben vivir en pareja, que es lo natural y lo mejor.



Tener pareja o vivir con ella es una elección. No somos seres incompletos esperando la hora de encontrar nuestra media naranja. Y hoy voy a hablar de las personas que libre y felizmente eligen no tener pareja estable. Es verdad que las personas con pareja se suelen definir como personas más felices que las que no la tienen, pero también es cierto que hay muchas personas solteras que son muy felices y que hay muchas con pareja que no son felices. Sin lugar a dudas lo importante es tener capacidad de saber lo que a uno le gusta, lo que uno desea y vivir de acuerdo a ello, en definitiva, de ser feliz. Hay algo que es obvio, pero que mucha gente olvida: tener una pareja estable tiene unos pros pero también unos contras y no tenerla exactamente lo mismo.

Las personas que no tienen pareja estable son más independientes a la hora de tomar decisiones. No es necesario llegar a acuerdos de que hacer en las vacaciones, que hacer el fin de semana o a que restaurante ir a  comer o cenar. Disfrutar de la soledad, del silencio, de no ver a nadie es más fácil, hacer lo que uno quiera o cuando uno quiera. Sin pareja se evitan conflictos, no depender de nadie para solucionar los problemas, no hay malos entendidos, ni enfados, ni celos…

No nos engañemos, la pareja quita tiempo. Una relación necesita inversión de  tiempo en nuestro día a día, y es cierto que si vivimos un amor feliz ese tiempo es un tiempo para disfrutar, pero aun así, una relación de pareja absorbe nuestro tiempo. Cuando estamos solteros ese tiempo lo podemos aprovechar para lo que queramos, ocio, aficiones, aburrirnos, estar con nosotros mismos y sin nadie más, pero sobre todo podemos invertir tiempo en relaciones sociales. Las personas solteras suelen tener más variedad en sus relaciones sociales, conocer a más gente nueva, abrir su círculo de conocidos y amigos y hacer más actividades con ellos.

En una pareja tradicional no hay sitio para ligar con otras personas, pero los solteros pueden aventurarse a ello. Gustar a alguien, que te guste, tontear, jugar, pasar una noche o dos, practicar sexo seguro con alguien a quien acabas de conocer, tener diferentes parejas sexuales.  Además no nos podemos olvidar que aunque hay a quien le encanta dormir abrazado a su pareja, puede ser un auténtico placer tener toda una cama para nosotros o compartirla con un oso de peluche como hace el 35% de los adultos británicos.

Pero bajo mi punto de vista lo más importante es la total autodeterminación en el proyecto de vida de una persona que ha decidido no tener pareja. Es esa capacidad de decidir que uno quiere  disfrutar de mil cosas y de diez mil personas sin tener una pareja estable, una autodeterminación que puede suponer una gran dosis de felicidad. 


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