jueves, 17 de octubre de 2013

Esperando al príncipe o la princesa azul para ser felices



Creo que a día de hoy nos venden tanto la idea del príncipe azul  y las princesas Disney como la idea de lo equivocado que es creer que el amor es un cuento de hadas protagonizado por príncipes y princesas. Comenzando a escribir este artículo no sé si podré ser capaz de añadir algo nuevo a esta discusión, así que me conformaré, como en la mayoría de las ocasiones, con intentar hablar de forma clara y sencilla sobre el tema.

El príncipe o la princesa azul es aquel personaje de los cuentos creado para enamorar y enamorarse de forma inmediata, perdida y mágica. De una belleza singular y siguiendo, por supuesto, los roles y estereotipos asociados a hombres y mujeres, se enamoran a primera vista de nosotros. Ellas son inocentes y frágiles y ellos apuestos y seguros.

Aunque en la mayoría de cuentos infantiles para que triunfe el amor es necesario pasar por unas cuantas aventuras, lo importante es que el amor es una fuerza mágica que al final siempre triunfa. La princesa ha nacido para que el príncipe la encuentre, y el príncipe para encontrarla. “Eres tú el príncipe azul que yo soñaba y que nunca encontré”, amor y felicidad absoluta y permanente nada más cruzarse con su sueño hecho realidad. Yo me imagino a todas las princesas como seres infelices o durmientes que no saben o no pueden vivir. Y llega el enamorado que cumple todos los sueños, perfecto, hecho para cada una de ellas. Y el amor las completa, porque eran incompletas, y les trae la felicidad.

Sin embargo, las últimas investigaciones nos dicen que el amor no trae la felicidad. Todo parece indicar que es la felicidad y un estilo de vida lleno personas queridas y amigos lo que nos hace encontrar el amor. La mayoría de personas felices encuentran el amor y relaciones de pareja satisfactorias que les hacen definirse como personas felices. El amor no nos saca del desván de nuestras penas como a Blancanieves o nos despierta de un sueño casi eterno como a la Bella Durmiente. Quien no es feliz suele vivir relaciones infelices y quien es feliz sabe vivir relaciones felices.

Aunque no niego que haya príncipes y princesas mágicamente encantados por el amor y sacados de su vida de sufrimiento y vacío por este, simplemente defiendo que suele ser más útil buscar la felicidad para ayudar a que aparezca el amor o, quizás, para disfrutar de la vida por si este no llega.


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