miércoles, 10 de junio de 2015

En busca de la felicidad perdida

Quizás lo hayas aprendido hace mucho tiempo, quizás lo hayas creído siempre,  quizás “la vida” te haya enseñado que lo que la vida te da, la vida de lo quita, y que igual que la felicidad viene, la felicidad se va, que no depende de ti. Pero no es verdad, la felicidad depende de ti, y lo más importante, si alguna vez has sido feliz, puedes volver a serlo y depende de ti.

No pienses que lo que te estoy contando es una historia de “libro de autoayuda”, de cuento bonito de esos que encuentras por Internet, lo dice la ciencia, la ciencia de la felicidad. Aquí lo hemos explicado muchas veces, los estudios científicos dicen que las circunstancias, lo que nos pasa en nuestra vida, solo representa el 10% de la felicidad. Lo más importante es la genética, es verdad, el cómo somos y que no podemos cambiar, pero casi igual de importante es lo que hagamos con nuestra vida, lo que decidamos, lo que aprendamos, nuestra felicidad depende de nuestro comportamiento deliberado. Y eso nos lleva a una sencilla idea, si alguna vez has sido feliz, puedes volver a serlo, casi tanto como la vez que más feliz haya sido en tu vida (lo único que podría tener en contra son las circunstancias, pero eso solo es un 10% de tu felicidad).

¿Cómo lo puedes hacer? ¿Cómo puedes volver a ser feliz? Primero, creyendo que tu felicidad no depende de que un amor se te haya roto, tengas problemas laborales, o problemas de salud. Es verdad que el cuerpo, y la mente, necesita un tiempo para adaptarse a las nuevas circunstancias, a la perdida y a su dolor o a una nueva situación que hace que todo sea más difícil. No es bueno tener prisa, es necesario procesar todo eso. Pero tienes que creer que tu puedes volver a ser feliz.

En segundo lugar necesitas revisar tu autoestima, no vales menos por lo que te ha ocurrido, por lo que alguien piense de ti, seguro que eres muy valiosa. Quizás necesites pedir ayuda a un profesional, te tienes que querer y te tienes que gustar. A veces no es fácil, quizás tu mente se haya pasado demasiado tiempo pensando que tu valor depende de los demás o repitiéndote todos tus fallos y errores.

Y en tercer lugar necesitaras trabajar los objetivos que tienes en tu vida, lo que es importante para ti, a dónde quieres llegar. Aquí hay una trampa, solo puedes elegir objetivos que dependan de ti (no vale que tu objetivo sea que fulanito o fulanita te quiera o ser el más rico o guapo del mundo). Y después te tocará organizarte y organizar tu tiempo en función de esos objetivos y del camino que diseñes para conseguirlos.


Tu vida es tuya, tu felicidad también.


miércoles, 20 de mayo de 2015

No mueras de amor

Este artículo va dirigido a ti, a ti que estás sufriendo por amor, que sientes que vas a morir de amor, que no se puede sufrir más. Posiblemente te hayan dejado, tu pareja te ha dejado después de unos meses, unos años o toda la vida contigo; quizás has sido tu quien haya roto la relación, cansado o cansada de no ser feliz en pareja a pesar de lo mucho que le quieres; quizás no haya ruptura y  estés muriendo de amor en una relación de sufrimiento y dolor; o quizás nunca hayas empezado una relación, y esa persona de la que estas enamorada no te quiera o te diga que no puede estar contigo. El caso es que lloras y lloras, gimes de dolor y solo puedes pensar que tu vida ya no tiene sentido.

¿Existe algo más contradictorio que morir de amor? ¿Puede haber algo con menos sentido? El amor es luz, es alegría, es ternura. Es verdad que cuando el amor “aterriza” en la realidad pueden aparecer conflictos y problemas, pero todo lo malo que pueda acompañar a una relación nunca será lo que defina el amor. El amor se define por pasión, por amistad, por compromiso. No dudo de tus emociones, ni de esa sensación de no poder más con el dolor. Cuando el amor se pierde necesitamos asumir esa pérdida; cuando no somos felices, las emociones negativas señalan lo que no funciona. Pero todo ese dolor tiene un límite.

Si después de un tiempo sigues muriendo de amor hay algo que no está funcionando. Posiblemente pienses que has perdido la única oportunidad que tienes para ser feliz, que tu vida ya no tiene sentido, que no te vas a poder recuperar, que nunca vas poder amar como has amado y como amas. Pero no es verdad, por mucho que lo sientas, no es verdad. Tú te mereces ser feliz y, si un día quieres, amar y ser feliz a la vez. Sufrir y amar a la vez no es amar es solo sufrir.


Necesitas poner un límite a lo que estás pasando, y ese límite pasa porque veas la inutilidad de tu sufrimiento. Tú vales mucho más que tu amor, tú te mereces ser feliz, te mereces olvidar el dolor y quizás un día volver a amar pero risas en lugar de llanto.


miércoles, 13 de mayo de 2015

¿Procrastinas tu vida?

Según Piers Steel procrastinación no es dejar algo para después, muchas veces la prudencia, la paciencia o nuestras prioridades marcan dejar algo para después. La procrastinación, un término que se ha puesto de moda en la  última década, se refiere a cuando dejamos para después algo  y lo hacemos de forma irracional. Es decir, según el propio Steel, la procrastinación se produce cundo posponemos tareas de forma voluntaria pese a que nosotros mismos creemos que esa dilación nos perjudicará. Cuando procrastinamos sabemos que estamos actuando en contra de lo que nos conviene.

Muchas veces la procrastinación se ha descrito en situaciones laborales o de estudio. Un gran proyecto en nuestro trabajo, una tarea ineludible e importante en nuestro mundo laboral o la preparación de un examen importante, cualquier “obligación” se puede convertir en un objetivo inalcanzable, algo que para lo que no encontramos tiempo o fuerza, siempre lo dejamos para después. Esos pequeños pero importantes pasos para cumplir nuestra obligación nunca llegan, nunca los realizamos, siempre hay “otra cosa” que hacer, sea lo que sea, importante o no.

La procrastinación nos suele llevar a la ansiedad, al miedo a enfrentarnos a lo que tenemos que hacer, a la tristeza, a una baja autoestima o, simplemente a fracasar. Pero hoy no quiero hablar solamente de la procrastinación en general. Hoy te pregunta si procrastinas con tu felicidad. ¿Dejas para después todas aquellas tareas que sabes que te hacen más feliz? ¿Siempre encuentras tiempo para cumplir con todas tus obligaciones que no te hacen feliz pero nunca para aquellas cosas con las que más disfrutas y que mejor te sientan?


Ser feliz necesita de autoconocimiento, de prioridades y organización. Es importante que seas consciente aquellas cosas que te hacen felices, de las cosas que son importantes en tu vida, que te organices, que las incluyas en tu horario diario, semanal, mensual y anual. Lo importante necesita tiempo y no lo podemos dejar para cuando dispongamos de ese tiempo, hay que buscarle un lugar en nuestra vida. No procrastines con las cosas más importantes de tu vida.


miércoles, 6 de mayo de 2015

La felicidad en la pareja es cosa de dos

Demasiadas veces la insatisfacción en el amor se vuelve rutina de infelicidad, la pareja vive en un mar de conflictos, surge la desconfianza, las discusiones son la norma o la vida en pareja se reduce a “ser compañeros de piso”. Los seres humanos nos acostumbramos demasiado bien a no ser felices y a permanecer en situaciones que nos van destruyendo poco a poco.

Y la mayoría de las ocasiones, sobre todo en plena pelea, creemos que todo, casi todo o como mínimo la mayor parte de la culpa es del otro. Y otras cuantas veces pensamos justo lo contrario, que somos responsables de todo, que somos demasiado esto o demasiado poco lo otro, que no valemos, que nunca seremos capaces de cambiar, de mejorar.

Y de esta manera la pareja continúa igual o se dirige a un lento y doloroso deterioro, entre “todo es culpa del otro” o “yo nunca voy a poder cambiar”. Sin embargo pocas veces alguna de estas creencias son ciertas. Pocas (pocas o ninguna) veces me encuentro en pareja una situación que sea responsabilidad de una de las partes. Incluso en situaciones que parecen a primera vista que son “cosas de uno”, el otro, como mínimo, ha facilitado y mantenido el problema iniciado por su pareja. 

Cuando uno no habla, suele pasar que el otro no le deja hablar; cuando uno no colabora en casa, el otro no le deja hace nada porque no hace nada bien; cuando uno no es cariñoso, el otro no le deja tiempo para hacerlo reprochándole continuamente que nunca es cariñoso.

Es verdad que los problemas tienen un origen, incluso puedo admitir que ese origen o el mantenimiento de los problemas repartan la responsabilidad de forma desigual. Lo que no cabe duda es que la felicidad solo puede crecer en la pareja si es responsabilidad  al 50%, que los problemas se solucionan entre dos, si los dos creen que se pueden solucionar y si los dos quieren ser ellos los que protagonicen esa mejora.


Nunca dejes de sonreír y besar a tu pareja, si estás cansado o cansada, o cabreado o lo que sea, si no estás satisfecho es mucho mejor, sentarte, hablarlo, buscar soluciones, pedir ayuda o prepararte para terminar la relación. La felicidad en la pareja se construye con el trabajo y el amor de dos, y solo con el amor y el trabajo de dos se puede recuperar.


miércoles, 29 de abril de 2015

¿En busca de la perfección?

Conozco demasiadas personas que tiene un enemigo demasiado peligroso: su propio perfeccionismo. A veces parece que nuestros ojos detectan demasiado bien nuestras deficiencias o supuestas deficiencias. No es sólo que de un bonito traje nos fijemos en la mancha o de un escrito nos fijemos en el borrón, es que a partir de la visión de esa mancha, dejamos de ver el traje, ya no sabemos si es bonito o feo, ni siquiera de qué color es, o lo bien que nos sienta, sólo vemos la mancha.

Con Faldas y a lo loco...y es que  nadie es perfecto
Un día leí cómo una persona obsesionada por su calvicie, al entrar en cualquier lugar, sólo veía personas con cabello. Esa era su carencia y esa era su forma de ver el mundo. Esto me lo he encontrado continuamente en mi vida personal y profesional, personas que sólo se fijan en sus kilos demás o en los de los demás, la mujer con “poco” o “demasiado” pecho que vive obsesionada por eso y cree que la única solución para ser feliz es la cirugía estética. La persona que no tiene una carrera universitaria, que puede ser más inteligente que cualquiera, pero que se siente menos por no tener esos estudios. La obsesión por esa vez que no nos dimos cuenta, que erramos.

No se trata de dejar de ver las cosas que no nos gustan o nuestros errores, ni tanto ni tan calvo. Se trata de no caer en aquello de que un árbol nos impida ver el bosque. Necesitamos asumir nuestros errores y nuestros maravillosos defectos, darles la importancia que tiene pero ni un gramo más de la transcendencia que conllevan. Cuando algo en nuestra vida no es como queremos no sirve de nada centrar nuestra vida en eso. Si hay solución, no es necesario preocuparnos sino trabajar por ella. Y si no hay solución, no sirve de nada centrarnos y preocuparnos por ello.

Y es que la perfección no existe…aunque nos lo hagan creer.


miércoles, 22 de abril de 2015

Dejar de tropezar siempre con la misma piedra

Quizás hayas leído el título de este artículo y te hayas sentido identificado o identificada. Quizás haya algo en lo que siempre caes, un error que repites, algo que no consigues, un problema que provocas o permites y no solucionas, algo que quieres cambiar y nunca consigues hacerlo. Nadie es perfecto y nadie hace todo bien. Tenemos derecho a equivocarnos, porque es inevitable, pero también tenemos derecho a ser felices, a cambiar, a mejorar.  Si hay una piedra con la que siempre tropiezas y quieres cambiar, puedes hacerlo.

Lo primero que te propongo que hagas es que cojas papel y boli. Es necesario que escribas, que describas esa piedra. Es importante que lo definas, que concretes que es eso que quieres cambiar. No pongas muchas cosas, recuerda que estamos hablando de una única piedra. Después quiero que escribas todo lo malo que te traen esos tropiezos, todo el sufrimiento que provoca en ti o en la gente que te quiere, y todos los problemas que te causa o que te puede llegar a causar.

Después de describir tu problema, viene una pregunta: ¿Quieres dejar de tropezar con esa piedra? ¿Sí o no? Tómate un tiempo, párate, dedica unos minutos a pensar o unas horas. No dejes la decisión para otro momento, pero no tomes la decisión corriendo y sin pensar. ¿Quieres dejar de tropezar con esa piedra?

Lo siguientes que tienes que hacer, Si decides dejar de caer en ese error que te está alejando de la felicidad,  es perdonarte y dejar de sentirte culpable. Has sido responsable de la mayoría o de todos tus tropiezos, te has equivocado, pero no es necesario seguir sintiéndote mal. Analiza tus errores pero no te quedes en ellos, busca la solución y ponla en práctica.

Sería bueno que repasaras antiguas soluciones, cosas que has intentado para caer siempre en el mismo lugar. A lo mejor alguna de esas cosas que intestaste fue una buena solución pero no fuiste capaz de llevarla a cabo, quizás no era el momento, quizás fallaste en el último momento. ¿Qué otras cosas se te ocurren para no volver a tropezar? Ahora te toca tomar una decisión. Es fácil, elige la mejor solución posible, lo que creas que más te va a ayudar a superarte. No hay nada infalible, pero tienes que aplicar tu solución en serio, esforzándote, haciendo las cosas bien. Planifica y organízate, ponte una fecha y hazlo.


¿Y si tu solución no funciona? ¿Y si vuelves a caer? Vuelve al principio, haz todos los pasos que te acabo de describir y si es necesario pide ayuda. ¿Algún amigo o familiar te puede ayudar? Pide ayuda, y no lo dejes pasar. Vuelve a buscar una solución y aplícala. Y si no te ves con fuerzas, no encuentras una solución, pero sigues queriendo cambiar, no volver a cometer el mismo error, quizás sea el momento de pedir ayuda a un profesional. Quizás sea más fácil de lo que crees o quizás no, pero casi seguro que con ayuda no volverás a tropezar con esa piedra. 


miércoles, 15 de abril de 2015

No te olvides de besar a tu pareja

Besarle todos los días y en cualquier momento, no desde la rutina sino desde el amor. Besarla suave, fuerte, con pasión, con ternura, siempre con amor. Besarla en los labios, en la mejilla, en los codos, en el ombligo, en los genitales. Besarla porque le quieres decir algo, porque quieres demostrar que le quieres, porque lo necesitas, porque lo necesita. Besarla como un ritual, besarla por sorpresa, besarla sin venir a cuento.

Esta semana hemos celebrado el día internacional del beso, y el acontecimiento se ha convertido en una oportunidad para hablar del beso en muchos medios de comunicación. Profanos y especialistas en la materia han hablado sobre el beso, sus besos y los besos de los demás. Se ha dicho lo importante que es el beso en nuestra cultura y en muchas otras, lo bueno que es para nuestra salud y lo importante que es para nuestras relaciones. Por supuesto no se ha hablado solo del beso en  las relaciones de pareja, el beso es bueno para todo el mundo.

Y lo que espero es que nadie, con tanto hablar sobre el beso, se haya olvidado de besar a su pareja. Las relaciones de pareja necesitan cariño, pasión y comunicación. Y el beso sirve para todo eso, y para mucho más. Por eso, y por todas esas cosas que hemos oído y leído durante esa semana, no dejes de besar a tu pareja. No dejes de decirle que le quieres, que te atrae, que es importante para ti.


Deja de leer Corazones Inteligentes, levanta la mirada del ordenador, de la tableta o del móvil, y dale un beso a tu pareja, venga, así no se te olvida. Y no dejes de hacerlo. Besos, muchos besos, besos de verdad, besos sinceros.


miércoles, 8 de abril de 2015

Perdonar para volver a ser feliz en pareja

Uno de los grandes escollos que a veces me encuentro en terapia de pareja es la imposibilidad de perdonar a la pareja. Las relaciones románticas a veces son difíciles y son demasiadas las cosas que nos han hecho daño cuando decidimos cambiar y mejorar nuestra relación. Son muchos los errores que hemos cometido pero la mayoría de las ocasiones son más los fallos que ha cometido el otro miembro de la pareja. La culpa se suele repartir de forma muy desigual y mucha gente cree que es el otro o la otra el que no ha estado a la altura, no ha hecho lo suficiente o se ha portado muy mal.

No siempre la responsabilidad en los problemas  está repartida de forma equitativa entre las dos partes de la pareja, aunque si la mayoría, pero nunca la responsabilidad en el cambio puede tener otro reparto que el 50% para cada uno. Problemas de pareja hay muchos pero soluciones hay menos y solo pueden encontrarse y aplicarse si los dos miembros de la pareja se esfuerzan en cambiar y mejorar. 

Por todo eso muchas veces la terapia de pareja tiene que empezar por sacar todo lo malo, los motivos que han traído a la pareja a consulta, los motivos que han llevado a la pareja a la infelicidad. Y todo eso no tiene que ser objetivo, a cada uno le pueden haber hecho daño unas cosas, cada uno tiene sus propios dolores, sus propias heridas.

Sin embargo no sirve de nada quedarse en la crítica, en la expulsión del dolor que sentimos y en seguir recordando lo malo que nos han hecho. Si queremos volver a ser felices necesitamos decidir si queremos volver a intentarlo y si decidimos que sí, necesitaremos coger el camino del perdón. Saber pedir perdón y perdonar. El pasado nos puede indicar las líneas rojas que no queremos volver a cruzar pero no se pueden convertir en fantasmas que nos asusten y no nos dejen progresar o reproches que no sirven  para nada. Y si no lo conseguimos, tendremos que pedir ayuda específica y profesional para hacerlo o tendremos que poner fin a la pareja y perdonar (o no) desde la separación.



miércoles, 1 de abril de 2015

Día Internacional de la Diversión en el trabajo

Aún recuerdo cuando un antiguo jefe le echó una pequeña bronca a unos compañeros por cantar en el trabajo (sin que nadie de fuera les viera). La recriminación no fue por no trabajar, por no prestar atención en el trabajo o por hacer algo mal. De hecho, mis compañeros eran buenos trabajadores y solo había aprovechado un micro-descanso para reírse un poco. Está claro que hay trabajos donde es más difícil divertirse en el trabajo y que hay jefes o jefas que no saben hacer su trabajo y no saben desempeñar el rol más importante del jefe, el de líder.

Sin embargo, nos dejen o no, es importante saber que divertirnos con nuestro trabajo y si no es posible, divertirnos en el trabajo no solo nos hace más felices sino que también nos hace trabajar mejor. Hoy celebramos el Día Internacional de la Diversión en el Trabajo (aunque en España por aquello de la Semana Santa se ha trasladado al 9 de abril) y aprovechando la ocasión la empresa Adecco (no me meto a considerar si es una buena empresa o no) ha presentado una encuesta con algunos datos interesantes. Desde Adecco nos dicen que  “se ha demostrado que los empleados motivados y felices en su trabajo son más productivos, creativos, trabajan mejor en equipo, se adaptan con mayor facilidad a los cambios y desarrollan una mayor tolerancia al estrés”, y no puedo estar más de acuerdo. En la encuesta señalan como además de valorar aspectos como salario, flexibilidad laboral o coherencia en la directiva, un 40 % de los trabajadores encuentra la satisfacción laboral cuando son capaces de disfrutar y divertirse en el trabajo. ¿Quieres estar satisfecho en el trabajo? Pues un factor imprescindible es que te diviertas mientras lo haces.

El Día Internacional de la Diversión en el Trabajo tiene un objetivo reivindicativo y educativo, pero sin lugar a dudas tiene un marcado carácter transgesor, que roza el cachondeo, utilizando el humor para decir cosas serias. De esta manera una de las plataformas más conocidas para dar a conocer este día como es  playfair tiene este año el lema “Trabaja como tu perro”. Así que si alguna vez tu jefe te ha hecho trabajar como un perro proponen tomárselo al pie de la letra y con sentido del humor proponiendo que este 1 de abril nos divirtamos en el trabajo con las siguientes ideas:
  • Llevando nuestro perro al trabajo
  • Ocultando pequeños regalos en nuestro lugar de trabajo cual perros enterrando huesos para que nuestros compañeros los puedan encontrar.
  • Traer fotos de nuestras mascotas y hacer un concurso para adivinar los dueños de cada una de las mascotas.
  • Dar refuerzos positivos y elogios a nuestros compañeros de trabajo
  • Ser agradecidos por cosas muy simples. 
La gente de Playfair celebrando el Día Internacional de la Diversión en el trabajo



miércoles, 25 de marzo de 2015

La estrategia de Tarzán.

Hay gente que no es sincera en las relaciones de pareja, que no les interesa el amor y compartir su vida con otra persona, lo único que les interesa es beneficiarse de estar con alguien, aprovecharse de él o ella para sencillamente no estar solo o sola. Walter Riso habla de la estrategia de Tarzán para referirse a ese cruel plan en el que una persona no rompe con su pareja hasta que ha conseguido tener y asegurada a otra, no suelta “una liana hasta que tiene otra bien agarrada”.

Todo el mundo se puede equivocar, el amor no es para siempre y uno puede no ser consciente que está dejando de querer a su pareja y empezar a enamorarse de otra persona. Incluso uno puede estar muy satisfecho de su relación de pareja y sentirse enamorado hasta que, de repente, obsesionarse o enamorarse de otra persona. No se trata de un amor que acaba y otro que comienza.

El “tarzán” es consciente de su mentira, de que está cumpliendo a rajatabla aquel refrán español de “nadar y guardar la ropa”. Por eso se deja querer, busca pareja, nunca desaprovecha la oportunidad por si encuentra algo que él cree mejor, y se pone a la caza de una nueva víctima. Eso sí, no quiere perder su actual pareja sin tener nada seguro, ¿Y si se queda sin lo que tiene y sin lo que quiere? Por eso trabaja por enamorar al nuevo amor, y cuando lo ha conseguido todo es más fácil: provoca problemas y discusiones para finalmente dejar a su pareja, que posiblemente no se haya dado cuenta de nada de lo que estaba pasando, y objetivo conseguido.


Si has tenido una “pareja tarzán” no tienes nada que reprocharte, no te preocupes. Es cierto aquello de que la última persona que se entera es la primera que tendría que saberlo. Hay personas que saben mentir muy bien y las relaciones no se pueden convertir en una desconfianza continua. No hay mal que por bien no venga, y los tarzanes y las tarzanas cuanto más lejos mejor.

Imagen de Sean MacEntee (CC BY-NC-SA 2.0) de Flickr

miércoles, 18 de marzo de 2015

El Día Internacional de la Felicidad

¿Qué puede haber más importante que la felicidad? No se me ocurre nada, absolutamente nada. La ONU reconoció que  la búsqueda de la felicidad es un objetivo humano fundamental y por eso instauró el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad. El problema es que también reconoció  la necesidad de que se aplique al crecimiento económico un enfoque más inclusivo, equitativo y equilibrado, que promueva el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la felicidad y el bienestar de todos los pueblos. Y también que el objetivo de la felicidad y el bienestar se reconozca en los objetivos de las políticas públicas

Y mientras luchamos porque nuestros políticos dejen de luchar por el poder y que los objetivos de las políticas públicas sean de verdad el bienestar y la felicidad de todo el mundo, podemos poner la felicidad en nuestras vidas, de verdad, por bandera. El primer paso para ser feliz, y el más fundamental, es decidir ser feliz. La ciencia de la felicidad nos ha enseñado (y demostrado) que la felicidad depende en gran medida de nosotros. Créetelo, tu felicidad está en tu mano.

El camino para ser feliz, lo puedes elegir tú, aunque también sabemos que cosas nos acercan a la felicidad, como las relaciones sociales, la gratitud, el buen humor o ayudar a los demás. Pero lo importante es saber que nada ni nadie es indispensable para ser feliz, solamente tú.

La felicidad es contagiosa, ¿Y si decidimos cambiar el mundo a través de ella? ¿Y si hacemos un mundo mejor empezando por trabajar nuestra propia felicidad? No te equivoques, no se trata de ser una persona egoísta: cuando de verdad eres feliz te gusta compartir tu felicidad con la gente que tienes alrededor y cuando de verdad eres feliz quieres hacer del mundo un lugar mejor. Solo se trata de saberlo y de saber cómo conseguirlo.


El 20 de marzo es el Día Internacional de la Felicidad, por eso deseo que ese día  sea el Día de Tú Felicidad, sea el Día de la Felicidad de cada una de los más de 7000 millones de personas que comparten con nosotros este planeta.


miércoles, 11 de marzo de 2015

La felicidad para después

Llevaba un tiempo pensando en escribir un artículo sobre el viejo tema de esa gente que piensa que nunca es el mejor momento para ser feliz, que ahora toca no sé qué, que cuando consiga esto todo será mejor y pierden su vida en el futuro. Y después de darle muchas vueltas me di cuenta que ya estaba escrito y por eso hoy desempolvo un texto que utilizaba en mi época de formador y que encontré un día en Internet y que seguro que muchos de vosotros conocéis. 



miércoles, 4 de marzo de 2015

Comprender que es el final: cuando no te lo esperas, cuando te dejan.

Cualquier historia de amor tiene un principio y muchas historias de amor tienen un final. Cuando nos enamoramos todo el mundo desea que ese amor dure siempre, que sigamos enamorados, seguir queriendo y seguir sintiendo el amor del otro. Y sin embargo, la realidad muchas veces se presenta de golpe, incluso cuando mejor estás, cuando más tranquilo o tranquila te sientes y cuando más amor notas en tus venas.

Puede ocurrir en unos días, en unas semanas o en minutos. Tu pareja te puede decir que te deja, que no es feliz, que necesita un tiempo o lo que sea. Un tiempo de incredulidad, una esperanza de que todo sea una crisis transitoria, y después la realidad: tu pareja ya no quiere seguir contigo.

Entonces muchas personas comienzan una inagotable sucesión de por qué. ¿Por qué me ha dejado? ¿Por qué no me quiere? ¿Seré yo? Se ha tenido que enamorar de otra persona, seguro. A cada por qué le corresponden muchas respuestas, todas contradictorias o todas claramente lógicas desde nuestro punto de vista. Necesitamos comprender que es lo que ha pasado y si no encontramos respuestas, nos las inventamos.

Y demasiadas veces un sentimiento de abatimiento, de no poder ni querer seguir con la vida. La conocida frase de “nunca más me voy a enamorar” da paso al “nunca más voy a ser feliz”. Hemos perdido lo que más, o una de las cosas que más, queremos, y nos sentimos desorientados y sin fuerzas. Y volvemos al por qué, ¿Por qué ha roto todo lo que teníamos?

Y las preguntas a veces tienen respuestas fáciles, dolorosamente sencillas. Porque esa persona que queremos, sencillamente nos ha dejado de querer. Una de las definiciones más sencillas de amar, de querer, es “querer estar con el otro”. Te quiero significa quiero estar contigo. Y si alguien te ha dejado es que no quiere estar contigo. Da igual lo que diga o haga a partir de ese momento, da igual que haya otras personas, al final todo se resume en que nos ha dejado de querer, podrá tener muchos otros sentimientos hacia nosotros, nos podrá querer de otra forma, pero ya no estará enamorado o enamorada, ya no nos amará.


Y nadie quiere estar con alguien que no nos quiere. Y si alguien quiere eso, no es amor, es dependencia, es otra cosa. Y asumiendo esto, queda lo más fácil, darnos cuenta que nuestra felicidad solo depende de cada uno de nosotros. Que por supuesto podemos ser felices, muy felices sin esa persona que amamos, pero que dejaremos, un día, de querer.


miércoles, 25 de febrero de 2015

Pinta tu vida de colores

La vida está llena de cosas que no podemos controlar, unas veces nuestras circunstancias nos pueden ayudar a ser felices y otras nos pueden poner dificultades y piedras en nuestro camino. Y luego, además, somos como somos, no podemos ser más listos o más altos de lo que somos, hay rasgos de personalidad que son muy difíciles de cambiar y aptitudes que no son modificables.

Según los últimos estudios la felicidad depende un 50% de nuestra genética, un 10% de nuestras circunstancias (¡solamente un 10 por ciento!), y un 40% de nuestra actividad deliberada, es decir aquellas cosas que podemos hacer, cambiar, mejorar. Y eso deja muchísimo en nuestras manos. Y aquí viene el símil de hoy: nuestra vida es una fotografía, y en ella hay muchas cosas que no podemos cambiar en gran medida, no podemos cambiar la disposición de los elementos, el encuadre o el enfoque, pero podemos transfórmala completamente, podemos llenarla de los colores que queramos.

No es lo mismo una vida en blanco y negro que una fotografía llena de colores y de vida. La paleta de colores que le pongas depende de ti. Puedes llenar tu vida con todo aquello que te emociona, que te hace disfrutar y te hace ser más feliz. Aprovecha tu tiempo para llenarlo de ese ocio que sabes que te hacer sentir mejor; de las personas que quieres, de tus amigos y de tu familia; de música, de libros, de arte; de amor, pasión y sexo; de humor, de buen humor, de risas; colorea tu vida con emociones positivas, compártelas y no dejes ni un día de vivir el presente, disfrutar el momento y poner la felicidad por encima de todo.


No te quejes de tu vida, de tu fotografía en blanco y negro, de las sombras y piensa qué depende de ti, qué puedes cambiar en tu vida para que aunque las cosas sean como son, estén llenas de luz y color. 


miércoles, 18 de febrero de 2015

Ya no son dos sino uno solo

Dice San Mateo que “el hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá con su mujer, y serán los dos uno solo. De manera que ya no son dos sino uno solo”. Y supongo que de esos barros vienen estos lodos. Qué manía con eso de ser uno solo. ¿Hay algo más bonito que ser dos personas que se quieren y que deciden estar juntos pero sin dejar de ser cada uno lo que es?

Supongo que lo importante de lo que decía el santo evangelista era lo que venía después: “por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe”. Y de esta forma la persona deja de ser lo más importante y pasa a ser una parte de eso nuevo e indestructible que se ha formado, la pareja (y después vendrá la familia).

Veamos todo esto a través del álgebra, sí del álgebra. La Iglesia, pero por supuesto no solo la Iglesia sino la mayor parte de las ideas y mitos románticos con las que hemos convivido y seguimos conviviendo, nos han enseñado que 1+1=1 y que cuando hay hijos 1+1 o 1+2 o 1+3 o lo que sea siempre es 1. Y qué pasaría si cambiásemos las reglas del juego y nos diéramos cuenta de que 1+1=2 y que lo mejor del mundo es sumar. Que 1+2=3 y que siempre sumamos, que siempre crecemos.


¡Me niego a ser uno solo! ¡Me niego a dejar de ser yo! El amor es más sencillo y menos sobrenatural, es querer ser uno y feliz y querer estar con otro uno, igual de completo e igual de feliz.


miércoles, 11 de febrero de 2015

En San Valentín regala alegría

La palabra alegría deriva del latín alicer o alecris, que significa "vivo y animado". Es una emoción de las que explotan, que nos llena positividad. Los psicólogos dicen que es un sentimiento positivo que surge como respuesta a conseguir alguna meta deseada o cuando experimentamos la atenuación de un estado de malestar. Alegría es lo que sentimos cuando estamos con la persona que amamos. Así define Nathaniel Branden el amor, una respuesta emocional ante aquella persona que tenemos en muy alta estima, una experiencia de alegría en presencia de la persona amada, por su proximidad, por la interacción o la implicación con ella.

Los que me leéis habitualmente sabéis de mi empeño por defender el amor como algo que nos hace sentirnos bien, alejado de aquellos que hablan de amor y sufrimiento como dos caras de la misma moneda.  Amar es disfrutar del otro, desear estar con la persona que queremos y saber alegrarse de compartir minutos, horas, días o semanas. Amar es divertirse, gozar y saborear las emociones positivas que nos invaden cuando estamos enamorados y podemos estar con la persona amada.

El amor feliz no impide que surjan conflictos y que haya momentos donde no suframos tristeza o ansiedad. Pero lo que distingue a un amor que sigue vivo de uno que ha acabado es la capacidad para seguir disfrutando más allá de problemas puntuales. La capacidad de alegrarnos mientras amamos y nos sentimos amados.


En unos días llegará San Valentín, el día de los enamorados, y muchos serán los que buscarán un regalo para cumplir con la tradición. No seré yo quien escriba en contra de regalar lo que  sea en navidad, el día de los enamorados, en un cumpleaños o cuando sea. Criticable será si el regalo es solo para cumplir, pero hoy solamente quiero recordar que el mejor regalo que puedes hacer siempre, y más el día de los enamorados, es alegrarte y transmitir esa alegría de poder compartir tu vida con la persona que amas. ¡Qué se note que amas! ¡Qué se note tu alegría! ¡Regala alegría!


miércoles, 4 de febrero de 2015

Te quiero...¿Pero para qué?

Dice José Antonio Marina que cuando alguien dice “te quiero” lo más sensato sería preguntar “¿Para qué?”. Y es que hay muchos motivos para querer a alguien y no todo el mundo quiere para lo mismo. Se puede querer a una pareja para conseguir la estabilidad que nunca se tuvo, para tener una vida con la apariencia que nos han dicho que tenemos que tener, para no estar solo, para tener a alguien con quien hablar o salir de viaje o para disfrutar del sexo. Cualquier opción es válida, uno puede querer o querer tener pareja para lo que quiera siempre y cuando eso que quiera no lleve al dolor, al engaño o a la infelicidad del otro. Ya se sabe que los derechos de uno acaban donde empiezan los del otro.

Lo importante es coincidir o mejor aún compenetrarse en esos deseos. Si dos personas se quieren para compartir y disfrutar juntos del  sexo, y nada más y eso es lo que tienen, estaremos ante una pareja que disfruta de la relación. Si uno de los miembros de la pareja desea poder, apariencia o estatus social y el otro se lo puede ofrecer mientras el obtiene la atención y el cariño que le brinda su pareja, estaremos ante una pareja que se compenetra en deseos, en lo que quieren.

Sin embargo muchas parejas no tienen claro lo que quieren el uno del otro y de lo que se pueden ofrecer mutuamente. Es muy habitual que uno de los miembros de la pareja quiera formar una familia, tener hijos y lo quiera desde el principio y sin embargo el otro miembro no quiera y lo tenga claro. Pero no lo hablan, uno lo da por hecho y el otro también, y los dos viven una relación que muy posiblemente tenga una fecha de caducidad salvo que uno de los dos cambie de deseo. Tampoco se trata de estar de acuerdo en todo lo que el otro quiere pero si de saberlo y saber a “lo que atenerse”.


¿Sabes lo que quiere tu pareja de ti? ¿Sabe tu pareja lo que tú quieres de él o de ella?


miércoles, 28 de enero de 2015

Pasos para ser feliz. Demuéstrate que te quieres.

Los psicólogos hablamos mucho de la autoestima y lo hacemos porque es una parte fundamental en la felicidad, sin autoestima es muy difícil por no decir imposible que exista felicidad. La autoestima es todo lo que pensamos y sentimos sobre nosotros, todas esas ideas, percepciones o evaluaciones sobre “todo nuestro yo”. Y en “todo nuestro yo” incluimos todo, nuestra personalidad, nuestra manera de comportarnos, nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestro comportamiento.

Es verdad que hay autores que distinguen entre autoconcepto (que sería la imagen que tenemos sobre nosotros) y la autoestima (que sería el valor que damos a esa imagen), pero aquí voy a equiparar ambos términos e incluso les voy a añadir un punto: cómo nos tratamos. Por lo tanto voy a hablar de autoestima como el conjunto de emociones, pensamientos y comportamientos que tenemos entorno a nosotros.

Para ser felices no basta con conocernos y valorarnos sino  que es necesario demostrarnos que nos queremos. Seguro que habéis oído que no basta con querer a alguien, que es necesario demostrárselo, que el cariño le llegue a esa persona. Pues cuando estamos hablando de amor a uno mismo también es necesario demostrar ese amor. ¿Qué pensaríamos de alguien que dijera que quiere mucho a su pareja pero no encontrara tiempo para estar con ella? ¿Si dijera que le quiere mucho pero no se lo demostrara? ¿Y si dijera que le quiere mucho pero no se lo dijera?

Para demostrarnos mucho amor lo primero es dedicarnos tiempo. Hay personas que tiene alergia a estar solos pero es algo que nos puede ayudar a conocernos más y a disfrutar más de nosotros. No se trata de estar mucho o poco tiempo sino de estar regularmente con nosotros mismos, sin obligaciones, sin trabajo. Y disfruta, hazte disfrutar, haz lo que quieras y lo que desees. Demuéstrate que te quieres.


miércoles, 21 de enero de 2015

Contrato de convivencia

Gracias a mi buen amigo Fernando de Sexoguay me enteré del tema de los contratos de convivencia. ¿Un contrato para las relaciones de pareja? Lo cierto es que el tema no es nada nuevo. En el matrimonio católico, por ejemplo, la pareja se comprometen a una serie de obligaciones y deberes. Todo el mundo entiende que convivir en pareja lleva aparejado una serie de compromisos. Como ya hemos visto, Sternberg describe en su teoría triangular al amor en función de tres dimensiones: la pasión, la intimidad y el compromiso.

Comprendo que hay quien pueda tener alergia al compromiso, incluso que alguien piense que eso del compromiso ya no se lleva, pero lo cierto es que la mayoría de las relaciones conlleva algún tipo de compromiso y una gran parte están sustentada en ese compromiso.

Sternberg señala el compromiso como la decisión de que uno quiere a otra persona. Normalmente crece despacio al principio y se estabiliza con el tiempo, especialmente cuando las recompensas y los costes que conllevan la relación aparecen con nitidez. Y es con esa decisión de estar con el otro, de ser su pareja cuando aparece un contrato con los derechos y deberes. El problema reside en que muchos de esos contratos, como bien señala Fernando Alonso, son contratos imaginarios. Su contenido no está escrito en ningún papel y cada una de las partes se lo imagina a su manera. Y ahí surge el conflicto.


¿Has hablado con tu pareja sobre cuáles son vuestros compromisos? ¿Entre vosotros? ¿Con esos compromisos ineludibles familiares? ¿En el ocio, el tiempo libre? ¿Con otros amigos? ¿En las tareas del hogar? ¿Con los hijos? ¿Cuáles son vuestros espacios y actividades individuales? ¿Qué esperas y qué le pides a tu pareja? ¿Qué espera y qué te pide tu pareja a ti? 

Porque puede ser que cada uno tenga un contrato firmado diferente al otro y no esperen ni le pidan a la relación lo mismo.


miércoles, 14 de enero de 2015

Pasos para ser feliz: haz deporte, mantente activo

Platón pensaba que el ser humano estaba compuesto por dos realidades muy distintas, el cuerpo y el ama. Esa idea ha continuado hasta nuestros días y se ha transformado en una dicotomía donde mucha gente concibe el cuerpo y la mente como dos cosas separadas. Sin embargo no somos dos en uno, no somos cuerpo por un lado y mente por otro. Somos uno y el cuerpo y la mente son lo mismo aunque nuestra percepción sea diferente. Cuerpo y mente son solo dimensiones de una misma realidad.

Todo lo que hacemos, sentimos, pensamos y nuestro funcionamiento a nivel fisiológico están unidos. No sirve tener una mente sana si no tenemos un cuerpo sano y viceversa, necesitamos cuidarnos de forma holística, global. Hace un tiempo escuche a un compañero en una conferencia decir que los psicólogos hacemos muy poco por fomentar el ejercicio físico en nuestros pacientes. Y creo que es cierto, cuando alguien llega a consulta nos ponemos a trabajar en los problemas más acuciantes y reforzar las virtudes psicológicas que creemos más importantes y solemos obviar el fomento del ejercicio físico. Y esto es un error.

Los beneficios en la salud (entendida como el estado de completo bienestar físico, mental y social) del ejercicio físico es indudable y está apoyado por innumerables estudios. Claros son los beneficios psicológicos del ejercicio físico moderado. No se trata de ser deportistas de élite, basta con encontrar nuestras formas favoritas de hacer ejercicio físico, marcarse un plan de forma adecuada y ponerse manos a la obra.
En todas las etapas de nuestra vida es fundamental la realización de ejercicio. Interesante y muy bonito fue un estudio realizado en la Universidad de Sevilla y publicado en el 2014 donde se demostraba que la práctica de actividad física incidía en la felicidad de las personas mayores, siendo más felices aquellos más activos en esta etapa de su vida.

Y es que la práctica regular de ejercicio físico está relacionada 1 2 3 4 entre otros con:

  • Aumento de la autoconfianza
  • Mejora nuestro autoconcepto
  • Mejora la sensación de bienestar
  • Mejora nuestro funcionamiento intelectual
  • Ayuda a combatir la depresión, el estrés o la ansiedad
  • Previene enfermedades mentales (al provocar que las personas sean menos susceptibles a los factores desencadenantes de las mismas)
  • Aumenta nuestro bienestar psicológico
  • Mejora nuestro estado de ánimo